Decenas de visitantes acudieron este viernes a la zona arqueológica de Dzibilchaltún para presenciar el inicio del equinoccio de otoño, que se observó en su máximo esplendor.

Aunque tardó un poco en aparecer, Kin, como se le dice al sol en maya, cumplió y asomó por la puerta central del Templo de las Siete Muñecas. Aproximadamente a las 7:00 horas, los rayos del astro rey se dejaron ver con majestuosidad desde aquel edificio prehispánico.

Turistas locales, nacionales y extranjeros, que desde muy temprano ingresaron a este lugar, ubicado al norte de Mérida, disfrutaron de este fenómeno arqueoastronómico, que duró poco más de 30 minutos.

Los asistentes levantaban los brazos para cargarse de energía, mientras Kin cruzaba el edificio principal. A lo largo del sac beh, o camino blanco en maya, que conecta el Templo del Sol con el resto de la explanada, llenos de admiración los paseantes disfrutaron el acontecimiento, que captaron en fotografías.

El espectáculo de luz y sombra demuestra la increíble exactitud de la astronomía maya integrada a su arquitectura. Con el equinoccio de otoño, los antiguos pobladores iniciaban la cosecha de la siembra que realizaban al comienzo de la primavera, estación en la que también se puede observar esta maravilla natural.

El Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) garantizaron la tranquilidad y seguridad de los visitantes que acudieron al sitio a presenciar el evento.

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