BUENOS AIRES.– El submarino San Juan de la Armada argentina, con 44 tripulantes a bordo, desaparecido desde el 15 de noviembre, será encontrado en pocos días gracias a la tecnología disponible, entre ella la de países extranjeros como Rusia, afirmó a Sputnik el ingeniero naval Horacio Tettamanti.

“Creo que en cuestión de días lo van a poder encontrar”, afirmó Tettamanti, ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables de Argentina.

En el hallazgo será fundamental “la máxima tecnología que hay disponible de los mejores países, incluido Rusia, que tiene la tecnología suficiente para encontrarlo”, sostuvo el ingeniero según publica el portal Sputnik.

Gran parte de la superficie ya fue descartada en la búsqueda, “con lo cual están cerrando el círculo con el submarino, por eso el área de búsqueda es bastante pequeña”, indicó el experto.

La profundidad de rastrillaje oscila entre los 200 y 1000 metros, según información de la Armada.

Pero “a partir de los 600 metros, el submarino no tiene condición estructural para permitir vida humana en su interior”, reconoció el ingeniero.

El buque San Juan, desaparecido el pasado 15 de noviembre en aguas del Atlántico Sur, puede alcanzar “una profundidad de operación máxima de 400 metros, y la de colapso puede ser mayor”.

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En todo caso, el submarino debe ser localizado primero desde “la búsqueda en superficie”.

“Una vez esté determinada una forma compatible con el submarino, ahí bajarán los sumergibles para confirmar que lo sea”, señalo Tettamanti.

La última comunicación del submarino se produjo el 15 de noviembre, tres horas antes de que se registrara una explosión a 30 millas marinas (unos 55,5 kilómetros) de donde el buque había señalado su última posición.

Una de las hipótesis de la Armada es que dentro del buque se produjera una concentración de hidrógeno.

“Si se trató de un cortocircuito en las baterías, con un principio de incendio, eso puede producir una formación de gases de todo tipo, incluido el hidrógeno, que pueden generar una atmósfera explosiva, y si el gas quedó encerrado en un espacio confinado, configuró todo el triángulo de la factibilidad de la explosión”, detalló el ingeniero.

Ese cortocircuito fue causado por la entrada de agua en las baterías, según consta en un mensaje enviado por el Comando de Fuerza de Submarinos en la Base Naval de Mar del Plata, ciudad balnearia a 400 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires y donde se asienta el apostadero habitual del buque, al Comando de Aislamiento y Adiestramiento en la ciudad de Comodoro Rivadavia, a 1.750 kilómetros al sur de la capital argentina.

“Como el agua de mar es conductiva, produce un cortocircuito, no se precisa de una falla mecánica”, aclaró el especialista.

El agua pudo ingresar en el circuito del submarino por condiciones de mar muy adversas o por fallos en los mecanismos de separación de las baterías, explicó Tettamanti.

A juicio del ingeniero, es difícil que una explosión así afecte todo el submarino.

“Sí debió afectar una parte sensible, evitando que la tripulación pudiera poner en marcha los protocolos de emergencia, lo que provocó que el submarino perdiera flotabilidad”, razonó.

El submarino San Juan, que Tettamanti conoce, está preparado para ser compartimentado en caso de una emergencia.

“Es un submarino moderno que había sido renovado hace poco tiempo, considerado importante, y tiene todas las comodidades para poder alojar 40 personas durante bastante tiempo”, consideró.

Al margen de las hipótesis que se manejan sobre la posibilidad de supervivencia que tienen los tripulantes en el interior de la nave, “en términos legales les asiste el derecho de la presunción de vida”.

“Hasta que no se cambie la carátula judicial, se consideran vivos y tienen el derecho de que el Estado los busque con todo lo que sea necesario para que se produzca el salvataje”, sostuvo el ingeniero.

El operativo desplegado por la Armada, a catorce días de la desaparición del buque, continúa bajo la operación denominada “búsqueda y salvamento” (SAR por sus siglas en inglés).

Con la colaboración de 18 países, ocho buques se encuentran barriendo en un radio de 40 kilómetros para dar con el paradero del submarino, que navegaba desde la ciudad de Ushuaia, en el extremo austral de Argentina, hasta Mar del Plata (este), donde los familiares todavía lo aguardan.

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