Efectivos de la Policía Federal Ministerial arrestaron, en las inmediaciones de una clínica del norte de la ciudad, al cirujano César A. Marrufo Patrón, en cumplimiento de una orden de aprehensión dictada en su contra por el Juzgado Quinto de Distrito, como probable responsable del delito de homicidio cometido por culpa, tras ser denunciado por el fallecimiento de una paciente, a quien se le perforó la vena aorta en una fallida operación.
El ahora detenido, Jefe de la División de Cirugía del Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán, fue detenido por elementos de la Procuraduría General de la República y puesto a disposición del Juez Quinto de Distrito, para los fines legales correspondientes, por la muerte de la paciente Karina Olivera Mar, a quien le practicó una operación para extraerle la vesícula.
La mujer dejó en la orfandad a 2 menores de edad. La denuncia por la muerte de la joven señora, la presentó el esposo Salvador Pérez Herrera, ante la Delegación Local de la PGR, tomando en cuenta que el Hospital Regional de Alta Especialidad es una institución de asistencia pública perteneciente a la Secretaría de Salud federal.
En los hechos que obran en la denuncia, se expone que a mediados del 2013, la señora comenzó a sufrir molestias en el lado derecho del abdomen, hasta convertirse en un dolor considerable, lo que la motivó a consultar y obtener un diagnóstico.
Se les explicó que tenía pequeñas piedras en la vesícula, lo que le estaba causando las molestias y lo más indicado era una cirugía para extraer la vesícula, misma que era prácticamente sin riesgo y sobre todo muy común y sin necesidad de abrir a la paciente, mediante un procedimiento de “colecistectomía laparoscópica”, y que 24 horas después de practicada la operación, se le daría de alta con breve periodo de convalecencia y cuidados postoperatorios mínimos.
Se acordó que la operación se llevaría al cabo el 30 de julio del 2013 y que la misma duraría a lo máximo una hora; el doctor asignado para practicarla fue el cirujano César A. Marrufo Patrón, quien aseguró haber realizado cientos de intervenciones similares. Antes de ello, el médico se cercioró que el diagnóstico fuera el correcto, verificó el buen estado general de la paciente y procedió a la práctica.
Previas las revisiones, la cirugía inició en el citado hospital a las 8:30 horas del 30 de julio de ese año en el quirófano 7, pasaron las horas y no informaban del resultado, pasadas las 4 y media de la tarde, se enteraron de que fue trasladada a la unidad de cuidados intensivos, sin que esto haya sido previsto en la planeación de la cirugía.
Personal de esa unidad informó a los familiares que presentaba choque hipovolémico hemorrágico, porque durante la intervención quirúrgica se le había perforado la arteria aorta que es una de las más grandes del cuerpo y como sale del corazón, la presión de la sangre es altísima, lo que ocasiona que el sangrado de la misma sea intenso y mortal al cabo de varios minutos.
La mujer fue declarada muerta a las 00:45 horas del 31 de julio, por un paro cardiorrespiratorio consecuente a la pérdida de sangre ocasionada por la perforación de la aorta.
El médico cirujano que la operó, no pudo ser localizado, pasaron varios meses tratando de localizarlo para que les diera una explicación de lo ocurrido, pero los intentos de la familia fueron infructuosos, puesto que les había asegurado que la operación era prácticamente sin riesgo para la integridad de la paciente.
Según se asienta en la denuncia, se presume que el Dr. Marrufo Patrón, al hacer la primera incisión en el abdomen para la colocación de los puntos de la laparoscopia, por su impericia atravesó y perforó de pared a pared la aorta, pero el individuo a pesar de haberse percatado del sangrado evidente, en forma negligente en vez de resolver el sangrado decidió continuar la operación de la vesícula, en lugar de llamar a los cirujanos vasculares para reparar la aorta y continuó con su práctica, mientras la paciente se desangraba.
El ahora viudo presentó la denuncia correspondiente, el caso se turnó al Juez Quinto de Distrito, quien resolvió emitir contra el cirujano una orden de aprehensión y ayer fue llamado a las rejillas de prácticas para que rinda declaración en torno a los hechos que le atribuyen.
Al ser presentado ayer ante el Juez, se reservó el derecho a declarar en torno a los cargos, solicitó la libertad provisional bajo fianza, y se le fijó una caución de 535 mil pesos para obtener ese beneficio.

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