El comisario de Paraíso, Santos Raúl Navarro Escamilla

El ejido Paraíso, que forma parte del municipio de Progreso, lleva 40 años de rezago porque no cuentan con servicio regular de transporte, el 90 por ciento de sus calles está en pésimas condiciones; hay alrededor de 30 lámparas del alumbrado público inservibles, el agua potable llega a cuenta gotas.
Cuanta con dispensario médico, pero el doctor que es enviado por el Ayuntamiento de Progreso, hace tres semanas que no asiste; el lugar carece de un espacio deportivo para los jóvenes y para colmo, ninguna autoridad los visita.
Durante un recorrido por el lugar, el subcomisario municipal Santos Raúl Navarro Escamilla señaló que Paraíso tiene más de 500 habitantes, de los que 150 son niños, adolescentes y jóvenes.
Aunque los habitantes de esta comunidad tienen interés en que sus hijos vayan a la escuela, la falta de servicio de transporte público es un obstáculo.
“Han sido mínimos los apoyos que hemos tenido porque hay varios temas que ojalá que con el paso de estos meses, del tiempo que nos queda como responsable de la comunidad, se pueda hacer un poco más: no contamos con un servicio público de transporte, solamente tenemos una combi que entra de lunes a viernes a las 06:30 a.m., pero hay días en los cuales no llega; entonces eso está causando disgusto y afectación tanto a los jóvenes que asisten al bachillerato, como a los que tienen la necesidad de salir para el puerto o para Mérida a realizar sus trabajos; llegan a destiempo; es un problema que tenemos en cuanto al transporte”, dijo en entrevista publicada hoy lunes en el periódico Por Esto.
Dijo que a alguien se le ocurrió prohibir que las combis se detengan en el paradero de “Paraíso” que está a la entrada y eso ha generado molestia entre los habitantes porque ahora tienen que trasladarse a Progreso y allá tomar una combi que los transporte a Mérida, además de que es más lo que gastan.
—“Así es; desafortunadamente les golpea en la economía, tienen que agarrar doble combi, caminar hasta el paradero unos tres kilómetros; toda esa gente tiene que salir caminando en horas de la madrugada para poder llegar a tiempo, trasladarse al puerto y los que trabajan en Mérida o tienen que estudiar en Mérida tienen que hacer doble gasto hacia el puerto y posteriormente hacia Mérida”, añadió.
Sin embargo, este no es el único problema: las calles están en pésimas condiciones, lo que ocasiona daños en las unidades del transporte, según queja de los choferes.
“Se ha platicado con ellos y una de las problemáticas entendibles y lógicas es que las calles de “Paraíso” se encuentran en muy malas condiciones, dos, tres vueltas se les ponchan las llantas; realmente no es redituable para ellos por las condiciones en las que se encuentran las calles de este lugar”, insistió Santos Raúl.
Por otra parte, hay 40 luminarias que no sirven, y las que sí funcionan están prendidas todo el día, según captamos con nuestra cámara.
“Tenemos un promedio de 30 a 40 luminarias que no encienden, esperamos que en estos días llegue la solución; en cuanto viene siendo el alumbrado del paradero, están quemadas igual, la línea de red de alumbrado público federal, no enciende desde Flamboyanes hasta San Ignacio, y las lámparas que se encuentran debajo de los puentes federales no encienden; me he visto en la necesidad de encender las lámparas del campo de futbol para poder iluminar un poco la entrada de lo que viene siendo los únicos paraderos que tenemos, cuando toda esa gente que baja de noche, 10, 12 de la noche, están completamente apagadas esas luces”, comentó.
También hay más problemas con el servicio del agua potable debido a que cada vez son más pobladores en “Paraíso”.
—“Hay lugares donde la gente está ya habitando y no contamos con agua potable y pues igual la red de luz que aún no les llega, es otro punto que causa disgusto; desgraciadamente tenemos ese problema y otro es que no tenemos el servicio de las consultas: el doctor venía solamente los viernes, pero ha estado faltando aquí a la comisaría; además no contamos con los medicamentos y las herramientas que se requieran para que los doctores puedan dar un mejor servicio”.
Sin embargo, resaltó que el doctor Raúl Alvarado desinteresadamente y con la intención de ayudar arriba al pueblo para atender principalmente a los enfermos de diabetes que son un número importante.
“Es un particular que viene de Progreso a darnos unas consultas, unas pláticas, especialmente con los diabéticos, ha estado viniendo los martes y los jueves, incluso visita a unos pacientes de casa en casa a quienes no pueden trasladarse debido al problema que tienen con esta enfermedad, les checa la glucosa; desafortunadamente la diabetes ha estado avanzando, en promedio tenemos 25 a 30 personas, nos hace falta el medicamento especial para el tratamiento de la diabetes y hay adultos que mayormente presentan estos casos, aunque ya tenemos algunos jóvenes con este problema”, expresó.
Ante esta situación, el subcomisario insistió en que no han avanzado mucho como comunidad, como pueblo, porque no han tenido el apoyo necesario de sus gobernantes.
“Pues nos sentimos un poco rezagados, nos hace falta apoyo, ojalá nuestras autoridades nos pudieran tomar un poco en cuenta, para el beneficio de todos los que habitamos “Paraíso”; he estado haciendo algunas solicitudes para todos esos problemas que les hemos platicado al alcalde, a la presidencia, a los regidores, a todos ellos para que en sus reuniones de cabildo puedan tomar en cuenta las necesidades que tenemos acá, ojalá que se pudiesen atender las solicitudes que ellos ya deben de tener en sus manos”, señaló.
“Paraíso tiene en promedio unos 40 años, ha sido muy poco el crecimiento y los avances, ya hay más gente, yo tengo viviendo acá en la comisaría unos 34, 35 años, acá he vivido toda mi vida y a mí me preocupa, veo a muchos niños, que así como yo crecí, así están creciendo, ojalá que las autoridades tomen cartas sobre el asunto y que nos tomen en cuenta por que también somos parte del ayuntamiento de Progreso”, concluyó.

Cabe señalar que la sub comisaría ha sido atendida muy pocas veces, a pesar de que el propio alcalde turquesa José Cortés cuenta con una residencia en esa comunidad, la cual visita con mucha frecuencia. La última vez que la comunidad fue atendida, y solamente en un sector, fue en septiembre de 2015, con la visita de la primera dama, la señora Angélica Rivera de Peña, quien visitó la escuela indígena bilingue Felipe Carrillo Puerto, que se ubica en esa subcomisaría. En ese entonces, personal del gobierno del estado, CFE, y otras dependencias, limpiaron toda la comunidad e incluso colocaron postes e instalaciones eléctricas y hasta servicio de internet para la llegada de la esposa de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, nuevamente quedó en el abandono.

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