El día de ayer, el presbítero Lorenzo Augusto Mex Jiménez dejó la Parroquia de San Bernardino de Siena, donde estuvo año y medio, y llegó en su lugar el Padre Ernesto Navarrete May.
El cambio de párroco estuvo a cargo del presbítero Pedro Díaz Mena, quien vino en representación del Arzobispo de Yucatán, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega.
El Padre Ernesto llegó acompañado de un buen número de feligreses de la Parroquia de Halachó, donde estuvo, en tanto que el Padre Lorenzo fue cambiado a la Parroquia de San Sebastián, segun informa Por Esto. El padre Mex, fue parroco de este puerto durante casi dos décadas.
En su homilía, el presbítero Díaz Mena dijo: “Todo lo que vamos haciendo como iglesia es siguiendo la misma misión de Cristo para que alcancemos la vida eterna, y celebrar la eucaristía en este momento es parte de la evangelización, la historia de la salvación.
Nosotros vamos viviendo realmente este barrio de Sisal, pues todo huele a historia, pues es el sexto convento que se construyó en la Península de Yucatán, siendo primero los de Campeche, Maní, Mérida, Conkal e Izamal.
Después llegaron los primeros evangelizadores, los franciscanos, trayendo la fe a nuestra tierra, pues nosotros recibimos la fe de Cristo; el próximo año se van a cumplir, si no me equivoco, los primeros 500 años de la primera misa. Allí en Cozumel también se celebra la primera misa. En Campeche fue la primera misa del Continente Americano.
Estamos pues en la Península de Yucatán con fuerte sabor a historia, ya no solamente la historia que se cuenta en los libros como nosotros la conocemos, sino de la gran historia de Salvación que Dios quiere que nosotros vayamos viviendo.
Hemos escuchado la primera lectura, historia de los comienzos de esa iglesia que iba continuando con la misión de Cristo y los que iban creyendo se iban estableciendo en los distintos lugares.
Hoy escuchamos a la comunidad de Etiopía y es allí donde empezaron a llamar a los que habían creído en Cristo.
Casi dos mil años de este evento de Etiopía y como el testimonio que nos va narrando los hechos de los apóstoles cuando nos van diciendo que estas comunidades van floreciendo y se iban multiplicando los que iban creyendo en Cristo, cómo iban dando testimonio. Es bellísima esa parte, cuando Bernabé llega y hace el esfuerzo de venir, como pide el evangelio, viviendo el amor, vivir la caridad, estar viviendo la relación con sus semejantes nos narra de un modo muy concreto.
Es el ideal para poder decir que somos seguidores de Cristo y esta admiración que contemplo Bernabé pues nos tiene que despertar el interés el provocarnos que nosotros nos preguntemos si despertamos esa misma idea, si despertamos ese mismo entusiasmo, esa misma admiración, como lo despertaban esas primitivas comunidades de aquellos primeros católicos, aquella primera iglesia. El Señor nos pregunta, despertamos ese mismo interés?”.

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