Kukulcán llegó a su cita para descender por la escalinata norte de El Castillo, ante la mirada de miles de visitantes que acudieron a la zona arqueológica de Chichén Itzá para presenciar el equinoccio de otoño.

Aunque por varios minutos las nubes impidieron observar paso a paso la formación de la serpiente emplumada, los asistentes esperaron pacientemente aquel momento especial. Luego, entre aplausos aclamaban la presencia de Kin, como se le llama al dios sol en maya, quien a las 17:05 horas dejó ver sus rayos en todo su esplendor.

Este fenómeno arqueoastronómico se contempló durante aproximadamente 10 minutos. Ante los pies de la estructura central de la zona, los paseantes levantaban las manos, realizaban rituales y entonaban cánticos para cargarse de energía y recibir la llegada del otoño.

Turistas nacionales y extranjeros de países como España, Italia, Japón, Estados Unidos, Argentina y Colombia fueron testigos de este acontecimiento, que se desarrolla dos veces al año en el referido sitio y en diversos centros arqueológicos mayas.

Para algunos fue la primera vez que presenciaron este hecho de luz y sombra, que los dejó maravillados por su misticismo y majestuosidad. Muchos aprovecharon para tomarse fotos y llevarse un recuerdo de este él.

Es un espectáculo hermoso, algo único, una maravilla que deben darse la oportunidad de conocer, es algo increíble que nos regalan los mayas y que debemos de valorar, expresó Mónica Gutiérrez Ortiz, originaria de Sonora.

De acuerdo con datos del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur), durante este jueves 21 de septiembre ingresaron siete mil 99 visitantes a esta zona arqueológica, cifra superior a los cinco mil 894 registrados el año anterior.

Para resguardar su seguridad e integridad, se contó con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

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