PROGRESO.– El puerto de Progreso mostrará su peor cara en muchos años en estas vacaciones de verano, ante numerosas deficiencias que hoy aquejan a pobladores del principal puerto y polo turístico de la costa norte de Yucatán.
A tan solo unos días de la celebración del 146 aniversario de fundación de esta ciudad, este 1 de julio, el municipio no está en condiciones de recibir al turismo, al menos así lo han señalado los propios prestadores de servicios quienes describen las carencias que se registran.
Y de acuerdo con información que publica un medio local, para muestra un botón, pues el mercado tiene goteras, mal olor, las calles principales y el malecón se inundan con las lluvias, los botes de basura tienen residuos acumulados; de las 12 regaderas del malecón, solamente funcionan cuatro; el sargazo se acumula en la playa y el problema del suministro de agua sigue sin resolverse, como hace años, relataron comerciantes y usuarios.
“La temporada es la segunda época de mejor venta, vienen los visitantes locales y de fuera, y la verdad el mercado no está bien, hay goteras, hay lugares donde sale mal olor, y aunque no es en mi local, sí perjudica a mi local, porque aunque yo atienda directamente a mis clientes a los pasillos les cae agua y llega mal olor, es por el drenaje, porque cuando no se atiende bien, se acumula y el problema es más grande”, relató Pedro Cruz, de la Lonchería San Thelmo.
Él área de comida del mercado es una de las más visitadas por los paseantes y efectivamente detectamos goteras en el techo que escurrían por las lámparas, lo que representa un riesgo de corto-circuitos.
El verano, después de Semana Santa, es la temporada más esperada por los comerciantes y oferentes de servicios turísticos, pues vienen de una época en la que las ventas son bajas porque los usuarios o visitantes están concentrados en el fin de curso escolar o las graduaciones.
“La temporada se espera con ánimo, porque venimos de la crisis de los fines de curso, la gente está gastada y no se vende igual, pero iniciando el verano, la gente se organiza y viene al puerto. La verdad al mercado le falta mucho, le falta promoción; ¿cuidado?, pero si no lo hay, nosotros tenemos que poner todo porque la atención y el sabor sea lo mejor y regresen”, dijo don Pedro.
Para otros comerciantes al mercado le falta atractivo, música, mantenimiento, responsabilidad que es del ayuntamiento, lo mismo que el abasto de agua.
“Nuestros problemas no son nuevos, son de años, y han ido creciendo; vea la calle 27, es una laguna, se inunda con las lluvias; el malecón es una porquería cuando llueve, se inunda y no se va el agua, pero eso no es nuevo, es de años, es responsabilidad desde atrás”, dijeron comerciantes.
En el mercado el kilo de pescado frito promedia los 150 pesos, si es mero, y 140, si es de otra especie, como mojarra, rubia o canané.
El precio no incluye tortilla, ni cebolla, ni chile, que se ofrecen en órdenes de 20 a 25 pesos.
“La verdad, la gente no tiene dinero y si lo tiene busca gastarlo en donde ahorre más, como los supermercados, en el verano sí llega más gente; gente hay, lo que no hay es venta y se vende menos, porque hay otras opciones para la gente, o ya traen su comida de Mérida, o pasan al súper; así es ahora, no es lo de antes”, relató Manuel Martínez, del local “El compadre Nacho”
En otra pescadería el letrero es muy claro: “El precio del pescado es por kilo, se pesa frito y no incluye tortillas, cebolla o chile, la orden cuesta 25 pesos”
En algunos restaurantes del malecón la promoción del pescado frito es de 100 pesos la orden, y no especifican si es mero y de qué tamaño es el pescado.
En otros restaurantes el pescado frito se vende en 170 pesos el kilogramo y el promedio del peso es de 550 a 600 gramos.
En el inicio del malecón, en la llamada Casa del pastel, desde hace dos semanas se retiraron las letras de colores que decían Progreso.
El argumento de las autoridades municipales era que les darían mantenimiento, pero para los restauranteros de la zona resulta un desacierto, ya que estaban en buen estado y atraían a los visitantes.
“El malecón se inunda cuando llueve, eso es un problema y cuando hay mal tiempo sale el sargazo y trae mal olor y nadie lo retira; hay borrachitos que dan mala imagen; las regaderas no sirven y no hay baños públicos; eso es un problema, no hay las comodidades para los turistas.
“Aunque yo tenga muy bonito mi restaurante, los visitantes quieren caminar, bañarse y no tienen dónde enjuagarse y además hace como dos semanas se llevaron las letras de Progreso y eso a la gente le gusta, vienen a tomarse la foto, vienen hasta acá, es un atractivo”, relató Carolina Osorio Alcocer, de Viña del mar.
Para este restaurante el verano es una buena época de venta y deben prepararse en la compra de pescado, porque en pleno verano inicia la temporada de pulpo y los pescadores dejan de ir por escama.
De las 12 regaderas que hay en el malecón, solamente sirven 4 y con deficiencias. Así que la caminata de los usuarios para buscar dónde enjuagarse es larga.
Los restaurantes no suelen tener áreas de enjuague e incluso hay lugares que prohíben enjuagar a los niños con el agua de la llave en los baños.
Para ello se venden cubetas de agua dulce en 10 pesos o regaderazos por la misma cantidad.
Y ante la ausencia de baños públicos, se cobra la “wishada” en 5 pesos en algunos locales.
De las áreas de sombras de carácter público ni hablar; POR ESTO! ha publicado la falta de palapas o espacios públicos para resguardarse del sol; sin embargo, las sombrillas que sí muestran crecimiento son las de la Cervecería Yucateca, que las vende a los comerciantes que compran sus bebidas.
La reforestación y plantación de palmeras de coco en el malecón sería mejor que las sombrillas o tapizar los postes con corcholatas gigantes de la marca Corona.
Julio Martínez renta palapas en el malecón, frente al hotel Playa Linda, los precios van de 150 pesos entre semana y de 300 pesos en fin de semana.
Para el comerciante es “ilegal” que otros pongan sombrillas frente a sus palapas, y aunque la playa es pública, argumentó que la concesión que le otorgó Semarnat le permite estar a mitad del malecón y rentar la sombra, y si algún usuario quiere poner sus sombrillas debe irse a una zona donde no haya palapas privadas.
En cuanto al abasto de agua, los comerciantes, restauranteros y hoteleros tuvieron opiniones divididas: algunos no han padecido desabasto, pero los que sí, consideran que es un problema añejo, que se ha politizado.
La realidad es que los progreseños se han adaptado a la falta del agua y compran pipas para enfrentar el desabasto, han construido cisternas, bombas y ven la manera que los usuarios no se vean afectados por la falta del líquido.
En el restaurante Leña&amar no ha faltado el agua, su problema es la inundación del malecón, mientras que en el hotel Domani llevan 15 días sin agua; funciona con pipas y cisterna.
Para otros comercios el problema es de presión del agua, razón por la que hay veces que las regaderas del malecón no tienen agua, porque quienes tienen bomba jalan el recurso y ante la baja presión se quedan sin agua.
“La verdad el problema del agua en Progreso no es nuevo, es un problema que se ha dejado crecer, pero nos hemos adaptado, es la verdad, es la presión, es el bombeo y las deudas a CFE”, dijeron.
Los problemas en la recolección de basura es también otro problema que aqueja a Progreso y peor aún, cuando ya no hay espacio en el relleno sanitario que está “a reventar”. Los recolectores señalan que ya no hay donde poner los desechos y que apenas la semana pasada el Ayuntamiento uso maquinaria pesada para abrir camino entre los desperdicios, pero la realidad es que el relleno sanitario está excedido de su capacidad. De igual forma, “desconocidos” prendieron fuego a los despedicios para ganar espacio, pero esto resulta insuficiente, pues realmente ya no hay lugar para más basura.
Aún con deficiencias, los porteños saben que los visitantes llegarán y se preparan para ello.
En algunos restaurantes renovaban palapas, en otros buscan abastecedores de pescados y mariscos, en otros pactan las pipas de agua.
En la central de Auto Progreso aún no hay aviso de incrementar precios y corridas; el viaje sigue costando 20 pesos sencillo y 36 redondo.

Comentarios

3 Comentarios

  1. De que se quejan si desde hace 5 años esta igual progreo los faroles que botaron por el y los que pagaron para boten por el deberían aportar para resolver esos problemas nada mas se están haciendo pendejos

  2. Estos problemas vienen de administraciones pasadas antes era igual y nadie decia nada el malecón no lo hicieron en esta administración y las regaderas desde que estaba el señor daniel no servia ni una por lo menos sirven

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