La ludopatía o juego compulsivo y dañino en el que intervienen las apuestas es un problema que ha crecido en Yucatán de manera exponencial, pues se calcula que hay unos 30 mil ludópatas, pero esa cifra puede ser mayor porque ahora la gente no sólo acude a los casinos, sino que apuesta desde su casa a través de su celular o computadora.
Eso informaron ayer las integrantes del grupo “Vuelve a Vivir” de Jugadores Anónimos al anunciar que, con el propósito de celebrar cinco años de servicios, el próximo día 26 pondrán en escena la obra de teatro “Casos de la vida real de un jugador”. La cita es a las 8 de la noche en el local que tiene por nombre “La Vida Resplandece”, que se encuentra en la calle 30 por 39 No. 370, de la colonia Emiliano Zapata Norte. La entrada será gratuita.
Amira, delegada, y María José T., coordinadora general del grupo Vuelve a Vivir, que sesiona en la Avenida Alemán No. 99 entre 19 y 19-A, dijeron al periodico Por Esto que esta obra es de creación colectiva y los actores no son profesionales, pero su trama está compuesta con extractos de vivencias para llegarle a la gente de una manera más realista, porque la sociedad no entiende la gravedad del problema y, a pesar de que es un problema real, lo sigue viendo como un juego; sin embargo, el hecho de que de cinco años para acá cada vez haya más personas afectadas por el juego compulsivo, revela que es necesario tomar conciencia del problema.
Puertas abiertas
Ambas dirigentes manifestaron que en “Vuelve a Vivir” están las puertas abiertas todos los días del año, excepto los días 26, para recibir al jugador que tiene algún problema y va en busca de ayuda.
Comentaron que en “Casos de la vida real de un jugador” se refleja la problemática de la ludopatía desde sus inicios, pues se aborda cómo empieza, cómo se desarrolla y cómo va progresando.
También señalaron que el grupo fue fundado el 26 de septiembre del 2012 por personas que reconocieron en su momento que solos no podían ante la problemática del juego compulsivo. Desde sus inicios, los miembros del grupo han demostrado templanza, entusiasmo y ganas “de pasar el mensaje” de recuperación al jugador compulsivo que sufre y se encuentra en medio de esta terrible enfermedad progresiva, que incluso puede llevarlos a perder la vida.
Finalmente señalaron que en su grupo de autoayuda “Vuelve a Vivir” hay muchas personas en recuperación que, al poco tiempo, llegan a la conclusión de que lo más fácil fue dejar de jugar. Entrar a este grupo no tiene costo.
Por su parte, la psicóloga Carmen Zapata Martínez, quien acudió en representación de Víctor Román Roa Muñoz, director del Centro de Integración Juvenil, dijo que la problemática del juego siempre ha estado presente en nosotros, aquí en la sociedad, y el hecho de estar festejando cinco años con el grupo “Vuelve a Vivir” nos hace un recordatorio a toda la sociedad de que realmente existe un problema serio a nivel de las personas que viven aquí en Mérida, y que en ocasiones no reconocemos o nos cuesta mucho trabajo reconocer que jugar de una manera repetitiva, compulsiva, es también una adicción.
A su vez, David G., joven de 23 años, ofreció a los lectores su testimonio:
-Entré al juego solo, yo entré al casino a los 18 años, vi que estaba el lugar y me llamó la atención. Yo no conocía nada de casinos. El caso es que fui durante cuatro años, de 18 a 22 años. Empecé de manera normal: una vez a la semana, luego dos veces, ya después empecé a ir 4 ó 5 veces a la semana. Perdía más de lo que ganaba. Nunca llegué a ver ganancia prácticamente. Al principio jugaba 50 ó 100 pesos, ya después empecé a jugar 500, 1,000, 1,500 pesos.
-¿De dónde obtenías el dinero?
-Al principio mis papás me depositaban una cierta cantidad (3,500 pesos) y yo de ahí empecé a agarrar para el casino. Yo vivo en Chetumal y ellos viven aquí en Mérida. Estudiaba en el CBTA 11.
-¿Y cuánto jugabas?
-Pues todo, todo me lo gastaba. Pero como allá tengo el apoyo de que vivo con mis abuelos, pues prácticamente agarraba ese dinero. No lo sabían y les decía: Me hace falta esto, me hace falta lo otro. Y me lo daban, pues de ahí completaba lo demás, prácticamente.
-¿Y qué pasó después?
-En la vida de mi familia hubo un cambio tremendo. Yo tengo una hija, vivía con una persona.
-¿Y en qué momento empezaste a detectar que estabas mal?
-¿Cuándo empecé a tener problemas? Yo ya no estaba con mi mujer y con mi hija. Llega un punto en que ya no pude cubrir los gastos.
-¿Y qué hiciste?
-Recurrí a Jugadores Anónimos por parte de mis papás, ellos vienen aquí al local a investigar, y me hacen una llamada invitándome y yo vengo, pues claro, para conocer un poco de esto. Ahora, en el poco tiempo que llevo aquí, me ha servido demasiado en el sentido de que he empezado a recuperar aquellas cosas que había perdido, entre ellas lo principal, mi familia. Llevo viniendo cinco meses, eso me salvó.
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Sesiones todos los días a las 20 horas. Teléfono: 9995 75 66 04.

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