Poco después de las seis de la mañana, la luz de “Kin”, como se le llama al Sol en maya, atravesó la puerta del Templo de las Siete Muñecas y dejó ver todo su esplendor, ante unas dos mil personas que acudieron a la zona arqueológica de Dzibilchaltún, para presenciar el equinoccio de primavera.

Visitantes locales, nacionales y extranjeros arribaron al sitio desde muy temprana hora para observar el fenómeno arqueoastronómico, que este año se desarrolló puntualmente. Vestidos de blanco, con rituales, cánticos y con las manos hacia el cielo, los asistentes se cargaban de energía, mientras daban la bienvenida a la nueva estación del año.

Niños, jóvenes y adultos aprovecharon para tomarse fotos y llevarse un recuerdo de la majestuosidad del astro rey, que iluminaba la puerta del edificio de las Siete Muñecas. La mayoría de las personas se mostraron asombradas por el espectáculo de luz y sombra, ya que para algunas fue la primera vez que lo contemplaban. Por esto, aseguraron que regresarán el próximo año, para disfrutarlo de nuevo.

Esta zona arqueológica es de las más concurridas en Yucatán durante el equinoccio, que ocurre dos veces al año, para dar lugar a la primavera y otoño. Para la seguridad de los visitantes, el Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur,) en coordinación con dependencias federales y estatales, aplicó un operativo en el que participaron 100 elementos.

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