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12 de Agosto de 2020

México y El Mundo

Tragedia en Brasil por la ruptura de una presa

Progreso Hoy

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Un mar de barro. Es lo que se encontraron los vecinos de la pequeña ciudad de Brumadinho, al sureste de Brasil, después de que la ruptura de una represa de residuos mineros arrasara con todo a su paso: bosques, ríos, carreteras, puentes, casas y personas.

«Tengo un montón de amigos enterrados aquí abajo», comenta emocionado a EL MUNDO José Mendes, ex trabajador de Vale, que se acercó a una de las inmensas lenguas de barro que ahora cortan los accesos a la ciudad. Vale es la empresa brasileña propietaria de la represa que reventó, y la gran mayoría de víctimas eran empleados que estaban almorzando en su centro administrativo. Justo en ese momento de la tarde del viernes la represa cedió misteriosamente y el barro lo inundó todo.

No sonó ninguna sirena. No hubo tiempo de evacuar a nadie. Algunos vecinos de la zona sí que pudieron escapar al ver que algo pasaba en el cauce del río. «Salí de casa y ya no consigo volver, lo dejé todo abierto porque salí corriendo, pero ahora mi casa está en una isla, en medio del lodo. Tengo muchos amigos aquí», comenta Geraldo Miguel señalando el horizonte marrón.

Hasta la tarde de este sábado, los bomberos habían rescatado con vida a 366 personas y encontrado 40 cadáveres, pero 300 personas continuaban desaparecidas. Las autoridades saben que la cifra de muertos aumentará con cuentagotas a medida que se consiga penetrar en la espesa capa de lodo, que en algunos puntos tiene hasta diez metros de grosor. Es muy probable que muchos cuerpos no aparezcan nunca. Otros, tardarán en ser recuperados.

Los bomberos encontraron un autobús repleto de trabajadores de la mina a cielo abierto. «Todos eran empleados, pero como está en una zona de difícil acceso y necesitamos una maquinaria especial para retirar a esas víctimas, aún no hemos cerrado el número de fallecidos, pero está claro que la cifra aumentará», comentó el teniente Pedro Aihara, portavoz de los bomberos. Pese a todo, aún hay esperanza en poder rescatar más supervivientes en al menos cuatro puntos, y hay 40 ambulancias y 800 camas de hospital listas para atenderles.

El paisaje en los alrededores del antiguo riachuelo Feijão es desolador. La ola de barro, de 12 millones de metros cúbicos, inundó un valle entero y llegó a partir por la mitad un viaducto con pilares de hormigón de más de 30 metros de altura.

El lodo avanza muy lentamente hacia el río Paraopeba, que abastece a la mayoría de ciudades de la zona. En los próximos días podría haber cortes en el suministro de agua. Si no se detiene a tiempo, la ola de barro podría afectar al menos 12 kilómetros del lecho del río, hasta llegar una presa que podría frenarla. El mayor temor ahora está en otro dique cercano al que cedió: la balsa está desbordándose de agua y podría reventar en cualquier momento.
Déjà vu en la región

Entre los vecinos que conseguían ir más allá de las miradas perdidas y los abrazos buscando consuelo el clima era de profunda indignación: «Era una tragedia anunciada, ¡no es la primera vez que pasa!, ya es hora de que alguien haga algo. Lloré mucho, esto se acabó para siempre. No nos queda nada», decía João Baptista Maia, un vecino de 66 años que enseguida se acordó de lo que ocurrió en Mariana hace apenas tres años.

En ese otro pueblo, a poco más de 80 kilómetros de distancia, otra represa se rompió matando a 19 personas y provocando la mayor catástrofe natural de la historia de Brasil. Aquella vez el lodo era tóxico y contaminó varios ríos durante cientos de kilómetros hasta desembocar en el océano. Esta vez la gravedad de la tragedia es mayor en la escala humana, pero todos se preguntan cómo es posible que se haya repetido la misma pesadilla.

En ambos casos, la responsable de las minas es la brasileña Vale (en Mariana era copropietaria con la australiana BHP Billiton). Su presidente, Fábio Schvartsman, compareció ante los medios compungido, pero sin dar ninguna explicación sobre los motivos del accidente. Aparentemente, todo estaba en regla. «¿Cómo voy a decir que aprendimos (después del accidente de Mariana) si acaba de pasar esto? Lo que puedo decir es lo que hicimos desde entonces. Revisamos todas las represas por arriba y por abajo y contratamos las mejores auditoras del mundo para verificar su estado. Hicimos todo los posible para garantizar su seguridad y estabilidad», aseguró.

El presidente Jair Bolsonaro sobrevoló la zona en helicóptero y mandó a tres de sus ministros a dar explicaciones, pero todos insistieron en que no era momento de apuntar responsabilidades sino de socorrer a las víctimas. De momento, la Justicia del estado de Minas Gerais bloqueó 1.000 millones de reales (234 millones de euros) de las cuentas de Vale de forma preventiva y la Policía Federal investiga posible crimen ambiental contra la vida humana.

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